EL TREN DE LA VICTORIA
Los años ’70 son para muchos argentinos sinónimo de tragedia y horror. Para la familia Zuker son sinónimo de eso y mucho más en el relato que una de sus miembros hace en “El tren de la victoria. La saga de los Zuker”
“El tren de la victoria” es un relato que narra la historia de una familia de buen pasar durante la época de oro del espectáculo argentino, pero que se vio asediada por el terrorismo de estado durante la última dictadura militar. Está escrito por Cristina Zuker, periodista e integrante de la familia y acaba de ser reeditado.

“Día a día trato que lo doloroso de la pérdida no haga sentir su influencia en mi cuerpo” asegura la autora. Su libro narra, entre otros episodios, el secuestro, tortura y desaparición del hermano de la escritora aunque también se guarda su espacio para relatar el auge y caída de la cultura popular argentina a través de la figura de su padre, el actor Marcos Zuker.

Pese a estos episodios trágicos, la autora reflexiona sobre otras aristas de su libro: “tiene otras puntas, por su carácter de saga familiar que nos remonta a los barcos, el origen de todos los argentinos, y a los elementos que tienen que ver con la concepción de nuestra nacionalidad.”
El Tren de la Victoria por su autora
Mi hermano Ricardo fue uno de los miles de desaparecidos por las fuerzas militares ocupantes de la Casa Rosada durante la larga noche de la última dictadura argentina. En su caso, está probado que existió una asociación ilícita entre el Primer Cuerpo del Ejército y el Batallón 601, que cometieron los siguientes crímenes con su vida: privación ilegítima de la libertad, tormentos, reducción a la servidumbre y homicidio agravado por ensañamiento.

Cuando empecé a trabajar en la reconstrucción de la saga de los Zuker, una crónica ininterrumpida de destierro y exilio, sabía que mi responsabilidad era arrancar a mi hermano del horror insepulto, para volver a arroparlo en el recuerdo de todos los que lo amamos. Pero también tratar de explicar cómo se convirtió en un joven comprometido con la liberación de la patria, hasta atreverse a tomar las armas para hacer justicia por cada uno de sus compañeros muertos.

Hoy siento que las palabras amorosas de los amigos de mi hermano pueden curar las heridas que sus torturadores le infligieron, que sus entrañables escritos le devuelven la dignidad que los asesinos pretendieron arrebatarle, que los documentos de Inteligencia sirven para señalar la magnitud del exterminio.

A través de este libro creo haber obtenido una pequeña victoria sobre el enemigo genocida. Aunque no me devuelvan su cuerpo, sus sueños de justicia estarán vivos para siempre en el inviolable cementerio de la memoria.

En la Antigüedad, sólo los nobles y valerosos que luchaban en la batalla de la vida hasta la muerte tenían derecho a ser llevados a la morada de los dioses, donde vivían la gloria para siempre.
Cristina Zuker (autora)
 
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